por Albet
01/02/2018

Cherry Eye o Prolapso de la Glándula del tercer párpado

A diferencia de las personas, los animales tienen un tercer párpado que les protege los ojos de agresiones externas. A este párpado también se le llama membrana nictitante y está formada por el mismo tejido conectivo que recubre el resto del ojo. Los perros y los gatos, en la base de esta membrana, tienen una glándula adicional, la glándula lacrimal del tercer párpado que queda fija en su posición gracias a bandas de tejido conectivo. La glándula se encarga de producir el 30-40% de la lágrima. Cuando la glándula se prolapsa (sale de su sitio), aparece en forma de masa ovalada, lisa y enrojecida. De aquí viene el nombre “Cherry Eye” o “Ojo en Cereza”.

Aunque la causa es desconocida, probablemente se deba a una suma de factores, donde el más importante es la mala fijación del tejido conectivo (factor genético), sumado a una posible incapacidad de movimiento dorsal de la glándula o a una bolsa glandular demasiado pequeña. 
Algunas veces se le llama “Prolapso de la Glándula de Harder”, denominación errónea ya que las mascotas no tienen esta glándula (el cerdo es el único animal que la tiene).
El 90% de los casos se dan en perros de menos de un año de edad (a causa de una debilidad del tejido conectivo). Además, existen determinadas razas de perros predispuestas a sufrirla, como Bulldog Inglés y Francés, Pequinés, Pug, Beagle, Bostor Terrier, Baset Hound, Cocker Americano, Shih-zu y Lhasa Apso. En gatos es muy poco frecuente.
A pesar de ser un proceso muy molesto, no resulta doloroso para el animal. Que la glándula esté fuera de su lugar normal, compromete su funcionalidad de manera que se produce menos lágrima de la necesaria.
Aunque algunas veces la administración de gotas antiinflamatorias y la recolocación manual de la glándula pueden mejorar temporalmente la patología, la única solución definitiva es la quirúrgica. Siempre que sea posible, se debe conservar la glándula y por esto, la cirugía consiste en crear una bolsa más profunda donde recolocarla y asegurarnos que no se pueda volver a prolapsar, gracias a unos puntos de sutura (adenopexia).
En muchos casos, unos días antes de la cirugía aplicaremos gotas antiinflamatorias ya que cuanto menor sea el tamaño de la glándula a recolocar, menos agresiva será la cirugía.
Solo extirparemos la glándula cuando ésta esté lesionada o en mal estado. En este caso, iremos haciendo controles oftalmológicos ya que es probable que este ojo sufra de déficit de lágrima de forma crónica.

Una vez el animal es dado de alta, habrá que seguir una serie de pautas desde casa, como  mantener al animal en reposo durante unos días (el esfuerzo puede aumentar la presión en la zona de los puntos de sutura y suponer el fracaso de la intervención), se le administrará un  tratamiento tópico (antibiótico y antinflamatorio en forma de gotas) y deberá llevar el collar isabelino o campana para asegurarnos que no se rasque la zona.

Desde la clínica veterinaria Albet, queremos aconsejaros una rápida actuación en caso de que vuestro animal sufra esta patología. Cuando antes solucionemos el defecto, menor será el riesgo de sufrir complicaciones.


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